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Destaca OEA el comercio de China con América Latina

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Expertos argentinos crean Observatorio de Economía China

BUENOS AIRES, 19 jul (Xinhua) -- Expertos argentinos crearon en Buenos Aires el Observatorio de la Economía China (OEC), con el objetivo de estudiar y entender los cambios...

El quinto siglo paraguayo
Paraguay – China
NO a la donación taiwanesa
¿Dónde está el chantaje?
El Paraguay, País de migrantes
A babor, a estribor, hacia delante y hacia atrás
XXVI Reunión del Consejo del Mercado Común
Oscar Creydt y la “Presidencia de China”

 

El quinto siglo paraguayo

¿SERÁ ESTE SIGLO LA OPORTUNIDAD PARA QUE NUESTRO PAÍS ALCANCE A DESPEGAR HACIA LA PROSPERIDAD?

El Paraguay, como territorio, fue descubierto por el portugués Aleixo García, aproximadamente en el año 1522, mientras éste usaba nuestro solar como plataforma de lanzamiento para una serie de actos de pillaje que se realizaron en los dominios del postrer imperio inca, hoy en día la hermana nación de Bolivia. Poco tiempo después se fundaba el fuerte de Nuestra Señora de la Asunción, y así comenzaba para nosotros los paraguayos, el siglo XVI, un interminable calendario de abusos, explotación humana y sufrimiento de nuestros antepasados indígenas y criollos sometidos por el conquistador español. El siglo XVII no hizo sino empeorar la situación de nuestros tatarabuelos criollos e indígenas, que fueron testigos del ataque de los bandeirantes, de los mamelucos, los excesos de la inquisición, las revoluciones comuneras y las batallas entre el gobierno y los jesuitas que se extendieron hasta el siglo XVIII.

El siglo XIX amaneció con una temprana revolución independiente, que trajo una brisa de esperanza y libertad a los corazones paraguayos, solo para terminar cayendo nuevamente en gobiernos autoritarios como los del Dr. Francia y la dinastía López, que desembocaron lamentablemente en la terrible guerra contra la Triple Alianza y la posterior dominación extranjera.

El siglo XX recibió con alegría a numerosos inmigrantes extranjeros que se unieron a nosotros en la tarea de construir una patria abierta y progresista; pero esa alegría fue acallada prontamente por una cadena de revoluciones internas y la sangrienta guerra del Chaco. Cuando logramos salir de guerras y revoluciones, quedamos nuevamente sumergidos en un autoritarismo -¿el último?- que duró medio siglo, y nos volvió aun más cerrados y herméticos todavía.

La llegada del siglo XXI a nuestra patria ocurrió poco después de que nuestro pueblo comenzara a caminar el sendero de sus propias decisiones: Libertad de elegir, libertad de prosperar, libre comercio, y libertad para proyectar nuestro destino. Todo ello en momentos en que las demás naciones del mundo comenzaban a derribar los muros y las pesadas cortinas que los separaban.

 

Hoy vivimos en un mundo donde las murallas comienzan a convertirse en puentes, donde los antiguos cerrojos se tornan negocios, donde las ideas son mejores que las ideologías y donde los objetivos son apertura e integración total. Ya no se trata de conquistar, sino de intercambiar. Comerciar resulta más lucrativo que saquear y liberar es mejor que trabar.

La cultura y el comercio se han vuelto más atractivos que las estrategias militares. La carrera armamentista se ha trocado por una rápida marcha hacia el progreso y la integración. Esta última es mucho más justa y humana que la anterior, y de hecho, si la integración es necesaria ... luego, el progreso del Paraguay es imperativo.

Nuestro país necesita urgentemente de desarrollo y oportunidades reales de progreso, y la población está saliendo a las calles a reclamar cada vez con mayor énfasis, pero nuestros timoneles políticos dan la impresión de estar más preocupados por inconsistentes “lealtades” geopolíticas que por la realidad actual de seis millones de paraguayos. Pareciera que nuestro país es el único que aún sigue girando en arcaicos esquemas ideológicos, de los cuales el contexto internacional se ha emancipado con todo éxito.

Más allá de toda tendencia política internacional, el Paraguay requiere hoy de un reordenamiento urgente de las prioridades comerciales y productivas del país. Antes que el discurso de un embajador foráneo - debería preocuparnos qué produciremos y qué venderemos el año próximo o “qué pondremos en la mesa del pueblo a la hora de almorzar”.

Este es nuestro quinto siglo. Algo así como un cumpleaños muy especial para quienes hemos estado durante 500 años sumergidos en la oscuridad y el encierro.

¿Será éste el siglo del despertar paraguayo? ¿Será que despertaremos al mundo abriendo nuestras puertas a un intercambio cultural y comercial, libre, con el resto de la humanidad?

Ya es hora de dejar de ser mendigos y asumir la heredad que la naturaleza generosamente nos ha dado. En vez de pedir donaciones para solucionar “el problema campesino” o “el problema de los sin techos”, usemos nuestro potencial campesino para producir y generar la riqueza latente de nuestra tierra. Nuestra tierra y nuestro pueblo, debidamente guiados, cuentan con los medios para marchar por el camino de la riqueza y la prosperidad. No somos un país pobre, por más que pretendan hacernos creer tal cosa, no depende de España ni de Norteamérica, no depende de Pekín ni de Taipei. Nuestro futuro depende sólo de nosotros mismos. Seamos de una buena vez maduros como paraguayos y libres como humanos.

Elegir nuestro futuro, solo de nosotros depende, pero de todos nosotros.

 

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Paraguay – China

Una oportunidad inapreciable

LAS EXPECTATIVAS DE DOIS GRANDES NACIONES QUE SE COMPLEMENTAN DE MANERA SORPRENDENTE

C hina ha sido históricamente el país más poblado de la humanidad y de hecho es considerada como una suerte de “continente aparte” por los analistas económicos y sociales de las principales potencias del mundo. Con sus 1.300 millones de habitantes y una insuficiencia crónica en materia de alimentos -e insumos para la elaboración de los mismos-, tanto la China antigua como la gran República Popular han estado siempre más allá de los cálculos económicos de los expertos mundiales en la materia. Pero, en los últimos años esta nación ha realizado cambios extraordinarios no solo en su rumbo político sino también en sus objetivos comerciales, abriéndose al comercio internacional.

“China comenzó a consumir y eso movió el tablero económico mundial”, afirma un artículo publicado por la Cámara de Exportadores de la República Argentina. Si bien lo que Carlos Tramutola en realidad afirma, es que “China comenzó a consumir productos extranjeros ”, es totalmente cierto que “el tablero mundial se está moviendo” de una manera tal que sin ser inesperada, ha causado sorpresa en los mercados bursátiles y exportadores del mundo entero. Concretamente el problema chino de la escasez de alimentos, se ha convertido en una solución económica para numerosas naciones del mundo. Eso es lo que ha movido el tablero mundial. La pregunta es por qué.

El gobierno chino ha declarado una nueva emergencia agropecuaria en el 2003 y ello significa sencillamente que lo que produce no alcanza para alimentar a sus 1.300 millones de habitantes. Y no se trata de una rara casualidad, siempre ha sido así. Las crónicas chinas registran que, 2500 años atrás, el sabio Confucio fue convocado para solucionar los problemas agrícolas que afectaban a la

nación. Pero hoy en día los problemas son mayores y de alcance global, dado que la geografía china se ve afectada por un incontenible desierto, y que uno de cada cuatro habitantes del planeta es chino.

Debemos comprender que la nación que necesita comprar comida no es una nación sin recursos, y quizás baste mencionar que China tiene activadas 257 millones de líneas telefónicas celulares de última generación; para darnos una idea de que cuenta con recursos suficientes para poder comprar. Más aún si consideramos que el numero de aparatos celulares se quintuplicó en esta nación durante los diez primeros meses del 2003. De hecho, un país que está en condiciones de enviar naves tripuladas al espacio mientras que el poderoso Japón aún no logra hacerlo con éxito, hace gala de recursos económicos y tecnológicos que lo colocan entre las primeras tres potencias mundiales de dicho orden.

La necesidad china de adquirir alimentos ha potenciado en forma inmediata las economías de una decena de naciones asiáticas que han respondido a tiempo a la demanda china, y estas oportunas transacciones no solo han cambiado el horizonte económico de otras naciones del mundo, sino que inclusive, han afectado a los surgentes bloques económicos mundiales, como por ejemplo, la Unión Europea, Estados Unidos y el Mercosur.

Dentro del bloque sudamericano, Argentina, Brasil y Uruguay han respondido con rapidez a esta oportunidad: Uruguay con lana, carne y trigo, y los dos “grandes” sudamericanos con un verdadero aluvión de exportaciones de soja. Pero pese a lograr exportaciones de 2.500 y 8.000 millones de dólares, respectivamente, ni Buenos Aires ni Brasilia se han quedado allí. La ofensiva exportadora continuó con la presentación de un extenso abanico de productos que, sin ser tan cuantitativos como la oleaginosa, cuentan en cambio con una mayor cotización internacional y conllevan mayor mano de obra, como las ofertas de lácteos, aceites, frutas cítricas y vinos. Todos estos sectores productivos que en el caso de Argentina- se encontraban en situación crítica por la baja demanda internacional, han pasado de pronto a un nivel de producción que podría definirse con la frase a toda máquina. No hay que creer que China compra baratos productos de baja calidad. Para acceder al mercado más grande del mundo, Argentina ha debido recurrir a estrictas negociaciones sobre parámetros de calidad y normas de seguridad sanitaria con Beijing, más aún teniendo en el horizonte a los pulcros competidores del bloque europeo, Australia y Nueva Zelanda. Pero nuestros vecinos sudamericanos están venciendo en la pulseada y ello redunda en gigantescos ingresos económicos para sectores productivos que estaban hasta hace poco virtualmente paralizados.

Paraguay ha demostrado suficientemente que puede aprobar con excelentes calificaciones todos los exámenes internacionales de calidad, por ejemplo con los productos cárnicos que hemos exportado a Europa y al exigente mercado chileno. Además, lo que China plantea, son normas de calidad de vigencia internacional, no los famosos “cupos” a los que nos han acostumbrado otros “clientes” pero que, en el fondo, solo buscaron durante años manipular políticamente nuestra necesidad de exportar.

Indudablemente se trata de una oportunidad inapreciable: China necesita comprar y Paraguay necesita vender. Lo que China quiere comprar es lo mismo que nosotros queremos vender. Y el volumen de la demanda es tan grande que, muy difícilmente Paraguay en sus mejores niveles de producción, pueda satisfacer totalmente. Tampoco se trata de una ocasión casual, o de una circunstancia pasajera, ya que la demanda de alimentos que China plantea tiene más de 2.500 años de antigüedad e irá creciendo en el futuro.

En pocas palabras, quienes siempre han predicado las promesas incumplidas hasta ahora de progreso, trabajo, prosperidad, desarrollo agrícola y crecimiento económico y tecnológico, ahora tienen la oportunidad de cumplir.

Indudablemente, dejar pasar esta ocasión de progreso y prosperidad sería una negligencia histórica grave. Seamos honestos y sinceros con nosotros mismos, no hay excusas, ni alianzas, ni donaciones, ni ideologías, ni políticas internacionales que justifiquen tamaña necedad ante la necesidad del pueblo paraguayo. Con la limosna nunca se ha logrado el desarrollo o la prosperidad en ninguna latitud de este planeta.

 

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NO a la donación taiwanesa

Por Hugo L. Rubin G .

La prensa local ha publicado periódicamente artículos que relatan la gran cantidad de donaciones realizadas por Taiwán al Paraguay: equipos, ambulancias, puentes -que en algún caso no consigue usuarios debido al temor que genera la posibilidad de caer-y en mayor medida, dinero. Existen criterios básicos sobre las donaciones, no necesariamente dentro del ámbito jurídico, sino en cuanto a sentido común, costumbre o moral.

Es común que un padre haga donaciones a sus hijos con el fin de facilitarle cierto bienestar que podría quedar más lejano si éstos tuvieran que valerse por sí mismos. Es costumbre que una institución internacional o una nación ayude a otra cuando ocurre alguna catástrofe, como la que recientemente nos afectó de manera tan dolorosa: se envían medicamentos, alimentos, profesionales y hasta dinero para fines específicos. Es normal la donación a una institución religiosa, a un niño de la calle o una organización humanitaria e incluso cultural.

La donación en el sentido jurídico, según nuestro Código Civil, artículo 1.202 dice: ”Habrá donación cuando una persona, por acto entre vivos, transfiere gratuitamente el dominio de una cosa o un derecho patrimonial, a favor de otra, que lo acepta”.

A contrario sensu, no es común entregar una cosa o bien a alguna persona o entidad sin relación cercana sin esperar una contraprestación. No es costumbre la donación desproporcionada a un ente que no puede entregar algún tipo de servicio a cambio. No es normal realizar una donación a los dirigentes de un Estado que no es capaz de administrar esos bienes de manera ordenada y se tiene la sospecha de que no serán utilizados para los fines previstos.

No es jurídico según nuestra legislación recibir donaciones internacionales sin el estudio y la autorización del Congreso, aunque se le quiera dar el ropaje de legalidad realizando la transacción mediante fundaciones, principalmente cuando se sabe que éstas son manejadas por el círculo cercano al Presidente de la República, que no ha consultado al Poder Legislativo.

Dar dinero a un drogadicto es acelerar su muerte, pensar que lo utilizará para realizar un tratamiento en una institución especializada es ingenuo, si se hace sin malicia. La ingenuidad en las relaciones internacionales no está permitida porque puede costar vidas. La coyuntura del Paraguay es análoga a la de ese drogadicto, aunque la intención de la donación sea hacer el bien. Taiwán tiene que saber que el dinero no será utilizado con nobles propósitos.

Si la idea es lograr mantener cautivo el voto paraguayo en la ONU a favor de Taiwán o impedir que el Paraguay establezca relaciones formales de cualquier tipo con China, es evidente que el método es efectivo, pero los resultados son solamente negativos. Si Taiwán tuviera la sana intención de ayudar al desarrollo del Paraguay, lo podría hacer mediante controles estrictos de su donación, realizando fiscalizaciones continuas sobre el destino del dinero, los pasos cumplidos, la calidad de los logros y las obras. No ”soltando” los fondos a discreción del gobernante de turno, para que éste beneficie sólo a sus allegados.

Si hubiera buena intención, una donación debería ir acompañada de la milenaria sabiduría china. Recordemos el refrán que dice: ”Dale a un hombre un pez y comerá un día, enséñale a pescar y comerá todos los días”.

 

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¿Dónde está el chantaje?

QUERER COMERCIAR NO ES CHANTAJE EXIGIR FAVORES A CAMBIO DE DINERO SÍ LO ES AUNQUE PODRÍA DARSELE UN NOMBRE AÚN PEOR

Con exagerado malestar fue recibida la noticia de que el presidente argentino Nestor Kirschner aceptaba mediar ante su colega paraguayo para el restablecimiento del comercio entre nuestro país y China. Exagerado malestar de una escasa minoría de los paraguayos. Una minoría que respondiendo a su billetera nuevamente hizo caso omiso a la conciencia colectiva del país. La gestión reconciliatoria de Kirschner ya había tenido un antecedente en otro intento similar del primer mandatario brasileño Da Silva, que también se pretendió etiquetar como “intromisión en los asuntos internos del país”.

Nada más ridículo que semejante razonamiento:

1. Pretender formar parte de un bloque regional de países y al mismo tiempo considerar como intromisión una gestión oficiosa que intenta integrar al Paraguay a una alianza estratégica en la cual el resto del bloque ya se ha integrado;

2. Pretender definir como “asunto interno de un país” su relacionamiento internacional.

Paraguay forma parte del Mercosur y pese a que todos los demás países obtienen extraordinarios beneficios económicos de su sociedad estratégica con China, continúa siendo el único que renuncia a tales ventajas, en sacrificio de su propio desarrollo, a cambio de donaciones y ayudas de Taiwán.

Podría decirse con cierta propiedad que las donaciones y préstamos obtenidos o solicitados de Taipei son amistosos, pero es necio afirmar que dichas “ayudas” son generosas.

 

Los “cuentos chinos” de Taipei

Los regalos de Taipei encubren un gran perjuicio a nuestra economía, a nuestra sociedad y a nuestro desarrollo. Un perjuicio que se inicia desde el momento en que Taipei comercia abiertamente con Beijin, al mismo tiempo que nos exige a nosotros los paraguayos- no hacerlo. Y como corolario de dicha “lealtad”, terminamos comprando la producción china, previa intermediación de Taiwan, con un sobrecosto para nuestros precios y un notorio rédito a las arcas de los intermediarios taiwaneses. Lucro mediante, dejan de ser tan generosas y amistosas las donaciones y los prestamos de Taipei.

Paraguay está renunciando a exportarle a China, pero, peor aún, estamos despreciando las mutuas inversiones de capital y rechazando el gigantesco paso que sería incorporar tecnología china a nuestra malherida agricultura y a nuestra rezagada industria. Paraguay está renunciando a

cruzar la puerta hacia el futuro; estamos quedando atrás.

Frente a realidades tan monumentales, se tornan ridículos los argumentos “cortina de humo” como por ejemplo el famoso asunto del “voto paraguayo en la ONU”. ¿Qué importancia tiene el voto paraguayo: un voto, cuando Beijin cuenta con el apoyo de 166 países contra solo 26 de Taipei? ¿Qué importancia tiene un voto más o menos, cuando la República Popular China es reconocida por la ONU y Taiwán no?

La diferencia de propuestas y de actitudes es demasiado grande: China ofrece a Paraguay un trato comercial sincero, equitativo y duradero, en cambio Taiwán nos está chantajeando ¿o sobornando?- para obtener ganancias a costa del sufrimiento del pueblo paraguayo. Por nuestra parte, no hay mucha diferencia entre la actitud actual del gobierno asunceno y la despreciable conducta del votante que vende su cédula de identidad por unos cuantos miles de guaraníes.

La diferencia continúa creciendo cuando comprendemos que una sociedad estratégica con China popular (inversiones de capital + incorporación de tecnología + valor agregado a los productos agrícolas + mercado) nos permitiría salir del estancamiento, convertirnos en productor-exportador, y lograr nuestro ansiado desarrollo. Se trataría de una alianza económica, tecnológica y comercial con la nación que liderará el mundo económico del siglo XXI.

 

Cinco mil años de garantía

Hay quienes en su ceguera pretenden visualizar que la relación con Taiwán será duradera, en tanto que la relación con China sólo tienen visos de fugacidad. La relación con Taiwán durará, con suerte, mientras esta isla continúe existiendo como gobierno autónomo , y el propio mandatario de Taipei ha reconocido que siguen abiertas las posibilidades de una pronta reunificación con la República Popular.

Por otro lado, sólo 26 naciones siguen prestando su “lealtad” a Taipei, todas ellas subdesarrolladas, y algunas que no pasan de ser pequeños islotes perdidos en el océano. Ninguna de estas naciones aliadas está en condiciones de asegurar la supervivencia de Taiwán, que vive más bien de sus exportaciones a Estados Unidos y a la propia China. Los dos principales sustentadores económicos de Taiwán no reconocen a la isla como Estado independiente: Washington pregona que “debe volver a integrarse al continente” y China, pacientemente, espera la reintegración voluntaria de la provincia rebelde a su patria original.

Pese a una reciente publicación local que hablaba de la “soberanía” de Taiwán, esta “nación” nunca se ha proclamado independiente de China, sino que, más allá de la rebeldía original, siempre ha hablado de reunificación. Como si esto fuera poco, el partido Kuomintang el mismo que huyendo vencido por el ejercito popular se autoexilió en Formosa en los años 50, símbolo de la rebelión taiwanesa fue recientemente derrotado en las urnas por la propia oposición taiwanesa.

Todo esto es conocido tanto por Taiwán como por Paraguay. Ambos gobiernos saben que al pueblo paraguayo le conviene mucho más el comercio con la creciente y próspera China que la amistad extorsiva que ofrece Taiwán. Ese es el motivo por el cual Taipei permanentemente se encuentra predispuesta a hacer millonarios préstamos , o a efectuar donaciones con dudosa finalidad social, que en realidad solo pretenden distraer y confundir la opinión pública, cuando en realidad solo complacen a algunos sectores -nada distraídos- de la clase política paraguaya.

 

Y... ¿dónde está el chantaje?

Así y todo, un puñado de neo-ideólogos de la soberanía paraguaya alzan sus voces de protesta y publican costosas páginas de prensa reclamando intromisión, injerencia, intereses políticos e indignante chantaje , cuando en realidad otro chantaje pre-existente es el que inclusive paga los costos de publicación .

Se habla de chantaje cuando el gobierno de Beijin recurre a países amigos para reanudar una amistad conveniente a ambas partes, pero nadie parece reconocer intenciones extorsivas en el grave hecho de manipular nuestro comercio exterior para beneficio de Taiwán. Si el gobierno chino debe recurrir a la intermediación de los presidentes de Argentina y Brasil, es simplemente porque Paraguay no permite el desembarco de ningún “chino rojo” en Asunción, trato irrespetuoso que incluye desde los más simples agricultores hasta el propio presidente Hu-Jintao. En cambio, los paraguayos que llegan a China son tratados con todo respeto y consideración como

cualquier otro honorable extranjero.

Para colmo de males, aun cuando tras recibir semejante humillación muy poco coherente con nuestra Constitución y nuestra tradición cristiana - intentan hacernos llegar sus mensajes conciliatorios, no a través de un embajador sino por intermedio de dos presidentes amigos nuestros, hay quienes pretenden ver en dicha actitud un indignante chantaje.

Querer relacionarse con una nación amistosa no es chantaje. Chantaje es exigir favores a cambio de dinero, aunque también podría dársele nombres mucho peores: soborno, prostitución, etc. Taiwán dice que romperá relaciones con Paraguay si el gobierno de Asunción abre una oficina comercial china en nuestro país. ¿Y por qué el gobierno de Taipei no aplica la misma regla con su propio comercio y deja de comprar de China continental? Eso, más que chantaje, parece una burla.

China existe como nación hace más de 5.000 años. Ya existía mucho antes de que los españoles descubrieran América, antes de que Paraguay naciera, y antes de que el Kuomintang se fugara a la isla de Formosa. Y seguirá existiendo.

Lo que deberíamos preguntarnos es:

· ¿Qué haremos nosotros cuando la provincia rebelde se reconcilie con su país natural y ya no nos necesiten más?

· ¿Qué haremos cuando los taiwaneses nos digan que ya no podemos recibir “donaciones” como tampoco comerciar con la gran nación china?

· ¿Cómo explicaremos tamaña torpeza a nuestros hijos dentro de diez o veinte años?

¿Entenderán que hubo gobernantes tan ciegos o solo interesados en su provecho personal?

 

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El Paraguay, País de migrantes

A lo largo de su historia, la República del Paraguay ha pasado por varios capítulos en los que las migraciones y los migrantes han desempeñado un rol protagónico. Nuestra historia está enriquecida de referencias hacia inmigrantes que llegados a nuestra tierra la han adoptado como suya, ya sea defendiéndola en los momentos difíciles, o contribuyendo con su sabiduría y su cultura al desarrollo del país.

Si bien el país tuvo restricciones para el ingreso de población extranjera durante casi todo el período de mandato del Dr. Francia (1814-1840), ni bien éste fue sucedido en el cargo, se dio una lenta apertura para el ingreso de extranjeros, pero fuera de una política orientada desde el Estado, que se daría más tarde. Carlos Antonio López, quien sucede a Francia, asume una política mas abierta. Producto de esta reorientación de la política inmigratoria fue la organización de un programa de colonización europea sobre la base de colonos franceses, que constituyó el primer contingente que en tal carácter ingresa al Paraguay en 1855. Posterior a este acontecimiento y luego de la finalización de la Guerra de la Triple Alianza, los sucesivos gobiernos habidos en el Paraguay promocionaron oficialmente la inmigración, por lo que en fecha 7 de junio de 1881 fue promulgada la primera Ley de Inmigración y Colonización. El Estado paraguayo concedió a los inmigrantes, en virtud de aquella Ley, considerables beneficios.

La primera Constitución, que data de 1844, prohibía en su Art. 10 (titulo X) el tráfico de esclavos o de negros, aun con el título o pretexto de colonos. En el texto constitucional de 1870 se disponía: ”El gobierno fomentará la inmigración americana y europea y no podrá restringir, limitar ni gravar con impuesto alguno la entrada en el territorio paraguayo de los extranjeros que traigan por objeto mejorar las industrias, labrar la tierra e introducir y enseñar las ciencias y las artes”, (Art. 6ª). Asimismo expresaba en el Capítulo referido a los Derechos y Garantías que en “la República del Paraguay no hay esclavos; si alguno existiere, queda libre desde la jura de esta Constitución. Los esclavos que de cualquier modo se introduzcan, quedan libres por el solo hecho de pisar territorio paraguayo” (Art.25) y que los extranjeros gozan en todo el territorio de la Nación de todos los derechos civiles del ciudadano; pueden ejercer sus

industrias, comercios y profesión; poseer bienes raíces, comprarlos y enajenarlos; navegar los ríos; ejercer libremente su culto; testar y casarse conforme a las leyes. No están obligados a admitir la ciudadanía ni a pagar contribuciones forzosas extraordinarias” (Art. 33).

La Carta Magna de 1940 contiene disposiciones similares en sus Declaraciones Generales: “El Gobierno fomentará la inmigración americana y europea y reglamentará la entrada de los extranjeros al país. (Art.91). Los extranjeros gozan dentro del territorio de la República de los derechos civiles del ciudadano, de acuerdo con las leyes reglamentarias de su ejercicio; pueden ejercer su industria, comercio o profesión, poseer bienes raíces, testar y casarse. Si atentaren contra la seguridad de la República o alteraren el orden público, el Gobierno podrá disponer su expulsión del país, de conformidad con las leyes reglamentarias. Los extranjeros no están obligados a admitir la ciudadanía (Art.36).

Por su parte, el Preámbulo del texto de 1967 expresa el deber de consagrar los Derechos Humanos, y luego de asegurar la libertad, la igualdad, la justicia y el orden, la paz interior, la defensa nacional, el desarrollo económico y el progreso social y cultural, garantiza la dignidad y el bienestar de las generaciones de paraguayos y de todos los hombres del mundo que lleguen a compartir con ellos el esfuerzo de labrar un destino superior en el concierto de las naciones libres. En el Art. 52 dispone que los extranjeros podrán avecindarse en el Paraguay con las formalidades y requisitos establecidos por la ley. El Art. 130 expresa que se fomentaran la repatriación de los paraguayos y la migración interna atendiendo a razones demográficas, económicas o sociales, preferentemente bajo el sistema de colonias con cooperación oficial, así como la inmigración de extranjeros útiles al desarrollo general del país, con sujeción a las leyes reglamentarias.

La Constitución Nacional de 1992, vigente, en su Art. 41, sobre el derecho al tránsito o libertad de circulación de las personas, hace una distinción en cuanto a los sujetos de este derecho: atribuye a todos lo paraguayos el derecho a residir en su patria, y a los habitantes el derecho de transitar libremente por el territorio nacional, distinguiendo entre: a) los extranjeros sin radicación definitiva, cuyos derechos al tránsito en el territorio nacional serán reglamentados por la Ley de Migraciones, con observancia de los derechos comprendidos en el derecho de tránsito y los convenios internacionales; y b) los extranjeros con radicación definitiva.

La Ley nº 978 regula la migración de extranjeros; el Art. 141 dispone que el órgano de ejecución de la política migratoria nacional será la Dirección General de Migraciones, dependiente del Ministerio del Interior. En términos generales, la Política Migratoria del Paraguay, entre otros, tiene como objetivos: a) Atraer inmigrantes con capital para la instalación de medianas y pequeñas empresas agroindustriales u otras actividades de interés para el país; b) Incorporar selectivamente recursos humanos calificados deficitarios en el país para acompañar el proceso de desarrollo industrial, técnico, científico que planifican los organismos competentes.

Para el cumplimiento de estos objetivos de política migratoria, la Ley de referencia posibilita el ingreso de extranjeros en la categoría de “Residentes Permanentes”, que incluye: a) los inmigrantes, los cuales podrán ser espontáneos, asistidos y con capital; b) los inversores; c) los jubilados, pensionados o rentistas; d) los parientes extranjeros de ciudadanos paraguayos; los “residentes temporarios”, que incluyen a científicos, empresarios, estudiantes, periodistas, artistas, deportistas, becarios, personas que pertenecen a organizaciones internacionales reconocidas por el gobierno, para realizar actividades benéficas o asistenciales, religiosos, asilados políticos, refugiados.

La categoría no residentes comprende: turistas, integrantes de espectáculos públicos, tripulantes de medios de transporte internacionales, pasajeros en tránsito, trabajadores migrantes fronterizos, tránsito vecinal fronterizo, inversores, periodistas y demás profesionales de medios de comunicación acreditados para eventos especiales. Los únicos impedimentos por los cuales el Paraguay se reserva el derecho de permitir el ingreso de inmigrantes están establecidos en el Art. 6º inc. 1/8 de la Ley 978 que entre otros podemos citar el estar afectado de enfermedad infecto contagiosa transmisible, padecer enfermedad o insuficiencia mental, los enfermos crónicos o que tengan disminución por defectos físicos o psíquicos que le imposibilite el ejercicio de profesión, oficio, industria, o arte que

posean, los que fueran condenados por delitos dolosos a mas de dos años de penitenciaría, los que tengan antecedentes penales, excepto que no denoten peligrosidad, los que ejercen o lucran con la prostitución, los que carecen de profesión, oficio, industria u otro medio de vida lícito, los que trafican con personas o sus órganos y tráfico de drogas, los expulsados que tengan prohibido el ingreso o reingreso en la República.

En definitiva, el Paraguay abre sus brazos a todos los inmigrantes del mundo que quieran ingresar ya sea como visitantes o con intención de permanecer en ella, toda vez que tenga como fin el de coadyuvar al desarrollo nacional, no haciendo distinción de nacionalidad, raza, religión e ideología política.

El Paraguay puede considerarse entonces un país históricamente de migrantes, por haber comprendido desde el día mismo de su independencia, la importancia de abrirse al mundo y recibir a todos los extranjeros que quieran juntos con los nacionales, labrar la grandeza del país. Esto se desprende de las sucesivas constituciones y legislaciones que rigieron la vida institucional del país; por ello no existe ningún impedimento legal para no recibir a cualquier extranjero que no sean los taxativamente enunciados en la ley de migraciones. Por tanto, el rechazo o restricción de ingresos extranjeros como los que se están dando y que afectan a los de nacionalidad chino continental, se funda única y exclusivamente en decisiones personales del responsable del Ejecutivo, que nada tiene que ver con la legislación vigente.

Dr. Gustavo Franco
Ex Director General de Migraciones

 

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A babor, a estribor, hacia delante y hacia atrás

 

¿NADIE SE HA PREGUNTADO, REALMENTE, HACIA DÓNDE VAMOS?

Muchas veces la realidad se nos presenta totalmente confusa, y el embrollo es de tal magnitud que tendemos a dudar de nuestra propia cordura. Hace miles de años que la humanidad se pregunta qué es la realidad. Sobre este particular, se le atribuye al gran sabio y filósofo de la India, Siddhartha Gautama, el siguiente análisis de la realidad. Esta“consiste en la apariencia, la naturaleza, la entidad, la fuerza, la influencia, la causa interna, la causa externa o relación, el efecto latente, el efecto manifiesto y su coherencia del principio al fin”.

Nuestra realidad

La apariencia

Un claro ejemplo de confusión lo tenemos en Paraguay con relación a la política internacional de nuestro gobierno. El propio presidente que el pasado mayo regresó de China, informó en una conferencia de prensa que “Paraguay no descarta establecer relaciones con China Popular ”(1). Pese a esta “clara y contundente afirmación”, en el mismo artículo se puede leer: “Las declaraciones del mandatario se contraponen a las del vicepresidente, Luis Castiglioni, quien había cerrado puertas incluso al posible relacionamiento comercial” con la Republica de China. Ante esta situación, y otras anteriores, el gobierno paraguayo continúa brindando una apariencia de desorden e improvisación, un panorama documentado, de que sus hombres no se han puesto de acuerdo sobre política exterior y que cada quien opina y decide a su antojo.

 

La naturaleza

Sobre el mismo tema, y a raíz de la misma conferencia de prensa, otro matutino capitalino destacó:“El presidente anunció una política exterior para captar inversiones”.(2) Agregando, además, que “en adelante el Paraguay establecerá una política económica agresiva sin limitarse a 'simples cooperaciones', sino más bien apuntando a captar inversiones extranjeras que posibiliten el desarrollo económico y social del país. 'Queremos reorientar las relaciones del Paraguay con el mundo'.” Pero, pese a todo lo afirmado, el propio Presidente “informó sobre un préstamo de treinta millones de dólares a quince años de plazo y un bajo interés”, con lo cual pareciera que antes que captar inversiones en forma agresiva , seguimos mendigando “simples cooperaciones” que, a ojos de los críticos del gobierno, continúan siendo apoyo económico de índole política. Además informó sobre una donación de 29 millones de dólares para la construcción de viviendas populares. De esta forma, percibimos a la política exterior paraguaya como de naturaleza falsa y simulada.

 

La entidad

La impresión que causó el discurso presidencial, visto en el marco de los logros concretos u obtenidos tras una costosa gira de dos semanas alrededor del planeta, fue de que “Nicanor regresó con las maletas cargadas solo de promesas”(3). Sí tenemos en cuenta que posiblemente obtuvo treinta de los 125 millones de dólares que fue a pedir prestados a Taiwán, y que su discurso fue netamente futurista: “V amos a terminar con la política exterior simbólica”, “La política exterior será agresiva”, etc., parecería que, inclusive, hasta las promesas que trajo el gobernante de nuestro país son únicamente las suyas propias. Nuestro gobierno, nuestro Poder Ejecutivo, como institución política democrática, antes que ejecutar la voluntad popular, da la impresión de hacer exactamente lo contrario, ocultándose tras interminables “discursos de deseos”.

 

La fuerza y la influencia

Con respecto al relacionamiento con la mayor nación de Asia, el Presidente de la República, quien afirmó estar “en un mundo global”, parece no haberse enterado de que el Mercosur como bloque ya ha realizado, en Beijing, el Quinto Diálogo Mercosur-República Popular China, ocasión en que se conformó el grupo de enlace entre ambas partes y se acordó iniciar un estudio de factibilidad sobre un eventual acuerdo comercial. Pese a no estar enterado , el Presidente paraguayo dejó su firma en dicho documento(4), al lado de las firmas de Kirchner, Lula da Silva y Batlle Ibañez. ¿Qué fuerz a moral puede tener un Estado, cuyo propio gobierno dice públicamente lo contrario a lo que firma y escribe? ¿Qué fuerz a política y jurídica tiene un gobierno, que sacrifica deliberadamente el camino del bienestar de su pueblo, la senda del progreso comercial del Paraguay, a favor de influencias políticas y económicas ajenas al pueblo paraguayo?

 

La causa interna y la causa externa

No debe extrañarnos a todos los paraguayos que el Ejecutivo nacional afirme, en forma pública y rampante, que “acabará con la corrupción interna del país”, que “pondrá fin al atraso, la pobreza y el sufrimiento paraguayo”, pero que a la hora de la verdad, cuando se esperan decisiones efectivas para el bien -presente y futuro- de la república, se opte, arbitraria e inexcusablemente, por seguir “pidiendo fiado”, antes que por hacer tratos y emprendimientos comerciales que den oportunidad a la fuerza productiva del país de “salir adelante” y sacar adelante a toda la nación. Parece como si existieran causas externas, más importantes, más poderosas -o más atractivas- que la voluntad del pueblo paraguayo, única causa, por la cual debe luchar nuestro gobierno.

 

Efecto latente y efecto manifiesto

Existe en el país una latente pero creciente tensión social que es originada por antiguos abusos públicos contra el pueblo paraguayo. El país arrastra desde hace generaciones un creciente descontento, desprecio y animosidad contra los últimos gobiernos. Esa frustración comienza a manifestarse como un abierto, y cada vez más violento, enfrentamiento a todo lo que significa Estado: las leyes, la propiedad, la vida, la paz. Mientras tanto el gobierno, antes que encarar de una vez por todas un país productivo, un rápido crecimiento de la producción, las exportaciones y los recursos, pone en jaque a lo que aún queda de - la fuerza productiva, continúa endeudando al país, y cierra las puertas a los grandes clientes de nuestro país.

 

Coherencia del principio al fin

Todo lo mencionado anteriormente pone de resalto la absoluta falta de coherencia en el accionar gubernamental, que simula llevar una política pendular entre “las dos Chinas”, cuando en realidad hay una sola China y lo único que se está haciendo es obtener donaciones a cambio de perjudicar, quizás para siempre, el futuro productivo y comercial de todos los paraguayos.

No hay coherencia para evitar otros calificativos, en un gobierno que dice “combatir la corrupción” y préstamos mediante, prefiere beneficiar a los intermediarios taiwaneses, en contra de los intereses de los productores paraguayos.

1. La Nación, 31/05/2004

2. Noticias, 31/05/2004

3. Última Hora, 31/05/2004

4. Comunicado conjunto de los Presidentes de los Estados Partes del Mercosur, 08/07/2004

5. Lotus Sutra.

 

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XXVI Reunión del Consejo del Mercado Común

RESUMEN DEL COMUNICADO CINJUNTO DE LOS PRESIDENTES DE LOS ESTADOS PARTES DEL MERCOSUR

El pasado jueves 8 de julio se llevó a cabo la vigesimosexta Reunión del Consejo del Mercosur con la participación de los Presidentes Nestor Kirchner (Argentina), Luiz Inacio Lula da Silva (Brasil), Nicanor Duarte Frutos (Paraguay) y Jorge Batlle Ibáñez (Uruguay). Los citados estadistas expresaron su satisfacción por la participación de los presidentes de Bolivia, Carlos Meza, y de Chile, Ricardo Lagos, lo que confirma la voluntad del MERCOSUR de fortalecer lazos de asociación con dichos países. Asimismo saludaron la presencia de los presidentes Hugo Chávez (Venezuela) y Vicente Fox (México), al tiempo de destacar la presencia del vicepresidente colombiano, Francisco Santos Calderón, y ministros de Perú, Japón, y Egipto. (1)

Se resaltó la creación del Centro MERCOSUR de promoción del Estado de Derecho con sede en Asunción, al tiempo que los presidentes de los cuatro países miembros “ratificaron la importancia de garantizar la vigencia y la aplicación de las normas MERCOSUR”, y “recibieron con satisfacción (...) el Anteproyecto de Protocolo Constitutivo del Parlamento del Mercosur”. (2)

Los cuatro presidentes “resaltaron los éxitos de las actividades de promoción comercial conjunta desarrolladas por el MERCOSUR”, así como por “la participación conjunta en la Feria de Alimentos de SEUL 2004”, y por la “muestra institucional del Mercosur” en Berlín. Pero de todos los logros de “promoción comercial conjunta” los cuatro miembros del Mercosur dieron un particular destaque a la III Misión Comercial del MERCOSUR a China que se realizó en el marco de la visita del Presidente argentino a ese país, declarando: “Esta misión (...) integrada por la más numerosa participación empresarial en las misiones conjuntas del MERCOSUR hasta el presente, pone de manifiesto el grán interés del sector privado en esta iniciativa”. (3)

Los presidentes de Paraguay, Brasil, Argentina y Uruguay “reafirmaron su voluntad de profundizar las relaciones económicas y comerciales entre el MERCOSUR y la República Popular de China. En ese sentido, se congratularon por la realización en Beijing del Quinto Diálogo entre ambas partes, en el que se conformó el Grupo de Enlace MERCOSUR-China y se acordó iniciar un estudio de factibilidad sobre un eventual acuerdo comercial.” (4)

Finalmente, los mandatarios de los países integrantes del MERCOSUR “manifestaron su compromiso con el éxito de la próxima Tercera Ronda de Negociaciones Comerciales, en el marco del 'Sistema Global de Preferencias Comerciales entre países en desarrollo' (SGPC) y se felicitaron por la invitación realizada a los países miembros del Grupo de los 77 y China a participar en ella”. Manifestaron asimismo el deseo de que entre los participantes a dicha reunión se logren concesiones que redunden en una revitalización del comercio Sur-Sur (Mercosur, China y G-77), (5)

Firmando a continuación, el comunicado conjunto, Nicanor Duarte Frutos, Nestor Kirchner, Luiz Inacio Lula da Silva y Jorge Batlle Ibañez.

 

Citas textuales.

1. Comunicado conjunto de los Presidentes de los Estados Partes del Mercosur, pág. 1, incisos 1 al 5.

2. Op.cit. pág. 2, incisos 10, 11 y 13.

3. Op.cit. pág. 4, inciso 20.

4. Op.cit. pág. 7, inciso 43.

5. Op.cit. pág. 8, inciso 50.

 

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Oscar Creydt y la “Presidencia de China”

INTERESANTE VISION “PROFETICA” DE UN GRAN INTELECTUAL Y REVOLUCIONARIO PARAGUAYO

En marzo de 1987 fallecía quien fuera uno de los pensadores más discutidos de la política paraguaya, Oscar Creydt.

Su figura y sus ideas, brillantes, francas, libres, rebeldes y radicalmente patrióticas, fueron siempre discriminadas por su intensa militancia comunista, detalle que era y aún es- grave pecado en la generalidad intelectual del Paraguay.

Pero más allá de los prejuicios y diferencias ideológicas que se puedan tener contra él, Creydt era un hombre culto y cosmopolita, que conoció profundamente al Paraguay y que recorrió el mundo buscando aprehender, en las victorias y fracasos de otras naciones, las fórmulas para el progreso y el desarrollo de sus compatriotas.

La gentileza del prologuista, el excelente periodista Antonio Carmona, quien nos acercara la edición de la obra que citamos, nos permitío elaborar este material.

Si bien Creydt era un crítico de la realidad paraguaya y en eso todos los paraguayos coincidimos desde hace cuatro siglos, se diferenciaba de la mayoría de nuestros compatriotas en cuatro cosas: 1). Buscaba, estudiaba y aportaba soluciones concretas para nuestro país; 2). No se resignaba a aceptar una realidad fatalista del país; 3). No se dejaba influenciar fácilmente por ideas ajenas pensaba por si mismo-; y 4). Era un hombre que aceptaba sus errores, cambiaba y evolucionaba permanentemente. Dicho en otras palabras, su filosofía personal era “la búsqueda”.

Habiendo nacido en 1906 y tras tener una buena educación- parte en Alemania y parte en su Paraguay natal-, siempre fue revolucionario y rebelde, en una época en la cual, serlo era prácticamente suicida . Su pensamiento, que él mismo definió como comunista, tiene en realidad raíces profundamente humanistas, y toda su lucha intelectual tenía como claro objetivo la búsqueda del bienestar, progreso y desarrollo de la nación paraguaya.

Creydt parte de un análisis histórico de los mismos orígenes de la patria, y observa, horrorizado, cómo nuestros ancestros primero los guaraníes y más tarde los criollos independientes, fueron sucesivamente oprimidos por los conquistadores españoles: “Como resultado del baño de sangre de 1545, la organización tribal de los guaraníes vecinos de Asunción fue destruida. (...) Veinte mil indios, el resto de la gran tribu- fueron repartidos entre trescientos colonizadores en forma desigual.” (1)

Creydt descubre que el avasallamiento y la explotación han sido una suerte de comun denominador en

la formación del Paraguay, país que desde su mismo orígen “se formó como un conjunto numeroso y extendido de villas y pueblos esencialmente agrícolas”. Advierte que su patria es una nación absolutamente peculiar y diferente de sus vecinos, en muchos aspectos más independiente que otras naciones del Conosur, y que dicha “formación particular se debía a que la economía del Paraguay, precisamente por ser menos desarrollada, era menos dependiente de España, (...) que las demás colonias.” (2). En sus mismos orígenes, la planificación del Paraguay fue diferente a la que tuvieron, por ejemplo, las demás colonias españolas y portuguesas, ya que “ mientras que en las provincias del Río de la Plata se concedía tierra solamente a hombres ricos que compraban grandes latifundios, en el Paraguay los gobernadores, libres del control central, podían conceder tierras a gente de pocos recursos” (3) .

Pese a la independencia paraguaya, y pese a las dos guerras que asolaron a nuestro país, y aun mucho después de la revolución del 47, Creydt seguía viendo a nuesto país sojuzgado, avasallado y oprimido, como había estado bajo la “Encomienda” española o en las Reducciones Jesuíticas. En 1963, Creydt escribía: “El pueblo está cansado de palabras. El pueblo está harto de promesas vanas y de planes (...) que no se cumplen nunca. El pueblo quiere hechos. Si queremos demostrar al pueblo que algo ha cambiado en el país (...) el gobierno debe apresurarse a tomar medidas eficaces para aliviar la pavorosa situación de miseria a que la dictadura ha condenado a las masas”.

Quizás haya sido la visión de tanta y tan larga opresión del pueblo paraguayo, lo que llevó a Creydt a buscar una salida en el comunismo, y con ese motivo comenzó a viajar y a observar la realidad que se presentaba en los principales países comunistas del mundo. Entusiasmado con los libros de Lenin llegó a Cuba donde sufrió una gran decepción porque “la política no era manejada ni por el partido ni por los campesinos, sino por la policía cubana”. Tras su gran chasco en La Habana, no dudó en efectuar durísimas críticas al régimen de Castro, declarándose pro-soviético. Pero más tarde, al descubrir que la U.R.S.S. intentaba ejercer una suerte de control y mandato sobre el Partido Comunista Paraguayo, se enfrentó abiertamente a las más altas autoridades del gobierno ruso, causando el malestar de varios “comunistas” paraguayos cuyo verdadero interés estaba en los dólares que Moscú periódicamente les enviaba para sus “gastos”.

Fue entonces que, nuevamente decepcionado, viajó a Vietnam, donde pudo mezclarse entre el pueblo en plena guerra contra EE.UU. y observar sorprendido cómo maestros y agricultores defendían al país contra la armada más poderosa del planeta. Pudo tomar el té y dialogar personalmente con el propio Ho Chi Min, personalidad sencilla que cambió para siempre el pensamiento de Creydt, quien recién entonces comenzó a descubrir aquello que tanto tiempo había buscado. El Paraguay no necesitaba ser aliado de Rusia ni de Estados Unidos, la solución no pasaba por allí, según lo que aprendió de las propias palabras del líder vietnamita. Lo que Paraguay necesitaba era “una revolución de liberación nacional, con la consigna del doctor Francia de no mudar de amo ”. (4) Ho Chi Min le dijo a Creydt que Vietnam confiaba solo en su propia fuerza, en su propio pueblo, “El factor principal de la derrota del imperialismo norteamericano en Vietnam fue naturalmente la lucha tenaz, sacrificada, de la nación vietnamita”.

Pero Oscar Creydt descubrió que había un segundo factor que apuntalaba el éxito vietnamita: “El segundo factor fue la presencia de China, que impidió al Pentágono destruir lo que este llamaba “el santuario”, o sea, Vietnam del Norte” (5). Hasta ese momento, en parte por prejuicios personales pero mayormente por influencia de la propaganda soviética, Creydt se había mostrado abiertamente contrario a China. Pero fue invitado por Ho Chi Min a visitar ese país y dialogar con sus autoridades. Pese a los enérgicos discursos que, anteriormente, Creydt había hecho contra Mao Tse Tung, pudo visitar sin problemas la gran nación asiática, donde fue recibido con cierta desconfianza, pero pese a todo ello, el viajero paraguayo salió “gratamente impresionado de ese país”. En China Creydt descubrió que el modelo de desarrollo económico con base en la producción campesina tenía un gran futuro , y vió allí grandes perspectivas de crecimiento y progreso que, estaban totalmente ausentes en el sistema soviético.

A su regreso de China, las autoridades rusas intentaron retenerlo definitivamente en el país, por temor a que Creydt pudiera transmitir a sus compatriotas paraguayos las ideas chinas. “Yo estaba secuestrado en la Unión Soviética, estuve secuestrado desde mi regreso del Vietnam hasta mi salida, esto es un hecho”. “Había un plan para internarme en una clínica para locos, que es el método ruso de inutilizar opositores” (6) .

Creydt se dio cuenta claramente de que había una profunda diferencia en la forma de proceder entre las grandes potencias. China no interfería en los asuntos internos de otros pueblos, ofrecía su ayuda en casos de emergencia, pero eran estos mismos pueblos quienes debían lograr su independencia y desarrollo. En cambio las otras potencias intervenían directamente en el quehacer interno de los pueblos, infiltrando sus agentes y sobornando gobiernos. No tuvo ningún temor en decirle a los rusos que lo tenían prácticamente secuestrado en Moscú, que “el pueblo paraguayo es un pueblo pequeño, por tanto puede ser ofendido fácilmente, pero en cualquier situación el pueblo paraguayo conserva su dignidad”. (7)

En cambio, el gobierno chino ofrecía un franco apoyo al pueblo y gobierno paraguayos, para el logro de su independencia y desarrollo, sin entrometerse ni en sus asuntos internos ni en su ideología, y sin tener intereses de “conquistar” o infiltrarse en nuestra nación. El propio Creydt vió, hace 35 años, que la propuesta china era más franca y más respetuosa, pese a que él profesaba puntos de vista diferentes al gobierno de Mao: al respecto manifestó francamente: “Tengo divergencias con los chinos, yo no soy pro-chino” (8) , pero descubrió que una relación bilateral paraguayo-china era la única salida real y concreta para el desarrollo de nuestro país. Y esa idea se fue afirmando cada vez más hasta su muerte, en 1987.

Hoy día, a la luz de la historia reciente, el brillante pensamiento del temperamental escritor y activista político paraguayo se torna cada vez más certero y profético : la URSS se derrumbó sobre sí misma hace casi veinte años y las grandes potencias occidentales incluyendo Rusia, se tambalean entre la crisis económica y un repugnante repunte del terrorismo internacional.

Paraguay tiene hoy más que nunca la oportunidad de marcar su propio derrotero hacia el futuro. La próspera China ha tendido un puente de progreso, amistad y libre comercio hacia el Mercosur. Nuestros socios del Mercosur ya están transitando esa senda, y si el Paraguay continúa demorando dicha integración, lo único que lograremos es aumentar nuestra ya rezagada posición.

1. “Formación histórica de la nación paraguaya”. Oscar Creydt. Pág. 48.

2. Op.Cit. Pág. 64.

3. Op.Cit. Pág. 63.

4. Op.Cit. Pág. 332.

5. Op.Cit Pág. 328.

6. Op.Cit Pág. 254.

7. Op.Cit Pág. 252.

8. Op.Cit Pág. 329.

 

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